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INCADER- Investigaciones de Cultura, Historia y Derecho de los Pueblos y Países Andinos.

RAZON DE SER DEL PERU.

RAZON DE SER DEL PERU.

 

Desde los albores de su pasado más lejano, a su presente más feliz o infame; se asoman y se  imponen las razones de ser del PERU.

 

En primer lugar, cabe recordar que  no obstante la PLURALIDAD cultural, étnica y lingüística del Perú, e incluso a través de ella, hay una CONTINUIDAD de posesión histórica y cultural sobre este territorio, que viene desde las primeras sociedades que se forjaron en este suelo, hasta la época actual.

 

El hombre andino creó las primeras culturas que aparecieron sucesivamente en las diversas regiones, los INCAS consiguieron trazar la primera unidad relativa del país, sometiendo o asimilando a esas diversas etnias y pueblos, al TAHUANTINSUYO, la única gran sociedad política precolombina que tuvo las características de un imperio en lo que hoy es América del Sur, y a su turno los conquistadores españoles se sustituyeron en la sujeción del territorio ganado por los incas, estableciendo el virreinato del Perú, que continuó la tradición de dominio sobre el territorio hoy peruano y sobre parte del territorio que hoy pertenece a nuestros vecinos.   Sin embargo, a diferencia de otros países, el elemento étnico y cultural proveniente de los pueblos indígenas no desapareció ni es minúsculo, sino que sigue siendo un elemento esencial de la fecunda pluralidad de la población actual.   He allí el gran tema del Perú, su unidad  en la diversidad, a través entre otros: de la POSESION de la patria peruana, no solo desde la conquista española, sino desde los primeros hombres que asomaron sobre los Andes, sus costas y sus selvas, hace miles de años.

 

No debemos olvidar nunca, que esta patria, significó un “hallazgo” feliz para los pueblos que llegaron a aposentarse en él: andinos, amazónicos, europeos y asiáticos. ¿Porqué razón?, sencillamente porque aquí encontraron todo aquello que les había sido negado en otros lares  (tierras, fortuna, naturaleza para satisfacer sus necesidades y metales preciosos para el disfrute de las sociedades monetarias). Esta patria cobijó así a los ancestros cobrizos, arios, negros y amarillos; en ella se levantaron grandes sociedades de naturaleza imperial como el Tahuantinsuyo o sedes de dominación imperial como el Virreinato de Lima, se forjaron grandes fortunas y se prodigaron riquezas y honores en su nombre; por ello el apelativo de esta patria alguna vez fue sinónimo de oro y plata a raudales  y por eso se acuñó aquella estridente y a veces increíble frase colonial: ¡VALE UN PERU!

 

Del primer encuentro del hombre con la naturaleza pletórica y a la vez difícil y exigente de los Andes, surgieron las primeras culturas peruanas. ¡Y qué clase de culturas! Citaremos dos opiniones, primero las palabras de un conquistador (MANCIO SIERRA DE LEQUIZAMO), que en su lecho de muerte, a punto de morir a los ochenta años, en el Cusco, nos describió el mundo que había hallado cuando entró con Pizarro a los Andes y al cual había contribuido a destruir; leamos lo que dice este testigo directo de nuestra historia, para “descargo de su conciencia” como no se cansa de repetir, en el proemio de su testamento,:

 

 “...que entienda su majestad católica, que hallamos estos reinos de tal manera que en todos ellos no había un ladrón ni hombre vicioso, ni holgazán, ni había mujer adultera ni mala, ni se permitía entre ellos, ni gente mala vida en lo moral y que los hombres tenían ocupaciones honestas y  provechosas.

                                                      Y que las tierras y montes y minas y  pastos y  caza y maderas y todo género  de aprovechamientos estaba gobernado y repartido, de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda, sin que ninguno otro se la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos;   y que las cosas de la guerra aunque eran muchas, no impedían  las del comercio ni estas a las cosas de labranzas y cultivar de las tierras ni otra cosa alguna; y que en todo, desde lo mayor hasta lo más  menudo, tenían su orden y concierto con mucho asiento; y  los incas eran temidos y obedecidos y respetados y  acatados de sus súbditos como a gente muy capaz y de mucho gobierno y que lo mismo eran sus gobernadores y  capitanes…

                                              Y  que entienda su majestad católica que el intento que me mueve a hacer esta relación es  por el descargo de mi conciencia y  por hallarme culpable en ello; pues habemos convertido gente de tanto gobierno, como eran estos naturales y tan quitados de cometer delitos, ni excesos ni exhorbitancias así hombres como mujeres, (...) y así cuando vieron que había entre nosotros ladrones y hombres que incitaban a pecar a sus mujeres e hijas, nos  tuvieron en poco;   y habiendo venido este reino a tal rotura, en ofensa de Dios, entre los naturales por el mal ejemplo que les hemos dado en todo,  que  aquel estremo de no hacer  cosa mala, se ha convertido en que hoy ninguna o pocas (cosas)se hacen buenas, y requiere remedio y esto toca a su majestad, y en cuanto no lo pusiere corre sobre su real conciencia y la mía, y de los que la descubrimos y poblamos(…)

                          Y con esto suplico a mi Dios me perdone mi culpa, que es la ocasión de  ello; yo confieso que la tuve y tengo y me muevo a decirlo, por ver que soy el postrero que muero de todos los descubridores  y conquistadores, que como es notorio, ya no hay ninguno sino yo en este reino, ni fuera de él de todos los que a ellos vinimos; y pues en esto entiendo que he descargado mi conciencia, empiezo mi testamento en esta manera…"(1)

 

Y recordemos -a continuación- a un riguroso historiador como el británico Arnold Toynbee, quien considera que la civilización andina, surgida en el territorio que hoy ocupa el Perú, fue una de las civilizaciones primigenias que se dieron en el mundo; a la par que Egipto, China o Grecia; siendo que a la llegada de los conquistadores españoles, en la América precolombina solo cuatro sociedades habían alcanzado el grado de civilización: la Andina, la Yucateca, la Mejicana y la Maya.(2) 

 

Establecida la autoridad española sobre el Nuevo Mundo, la Corona fijó en el Perú la sede de la administración colonial más importante del subcontinente, aprovechando la reciente experiencia de sujeción de estos territorios al Tahuantinsuyo y el Perú se convierte en la cabeza de la dominación española en sudamérica. En otras palabras, la llegada del elemento étnico y cultural hispano  introduce un nuevo e importante capítulo en nuestra historia y  demarca el siguiente hito de la identidad peruana: su vínculación con la cultura hispana, pero no termina con la relativa unidad territorial y administrativa que habían impuesto los Incas, sino que por el contrario la dominación española se asienta sobre lo que ya los incas habían centralizado: el Virreinato del Perú se configura, encima de lo que ya los incas habían ganado y esa tradición la hereda posteriormente la República criolla peruana que es la continuadora de esa soberanía, sobre el mismo territorio que ya habían ganado los antepasados incas y españoles.  

 

 Por otra parte, si bien es cierto que la irrupción de la cultura occidental fue: un hecho histórico complejo, violento y crucial para los pueblos andinos,  explicable únicamente dentro de la coyuntura de su época;  haciendo un balance actual, libre de apasionamientos, de tal hecho histórico, cabe apreciar que con la llegada del elemento étnico español y occidental, se incorporó a estas tierras todo el bagaje cultural, tecnológico, que el resto del mundo había ido intercambiando y desarrollando, en mutuas inter-influencias entre sí, desde las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto e Irán, a la China, la India, Grecia, Roma y Occidente en general; y que los hombres andinos desconocían, pues -hasta entonces- esta parte del mundo había permanecido aislada de tales contactos.

 

Así pues, otro elemento esencial, que define nuestra plural identidad, es la herencia hispánica, que constituye parte fundamental de nuestra peruanidad actual, que nos vincula o entronca con la gran cultura occidental y universal, con su pasado, presente y futuro; con la tradición filosófica y espiritual hispano-europea, con las instituciones y principios del Estado Democrático de Derecho Social, consagrado en nuestra norma fundamental, con el derecho de filiación romano-germánica, con la tecnología e industria modernas, con la economía y la política mundiales y que nos proyecta a todos los peruanos con nuestra comunión de intereses ante el mundo actual, con sus retos de globalización e intercambio.

 

Finalmente,  la razón de ser del Perú, se nutre del legado moral e ideológico de todas aquellas personas que han luchado e incluso se han inmolado por la patria peruana; cada una de ellas enaltece nuestra peruanidad plural, con sus múltiples herencias raciales y culturales. Rememoremos, solo por decir algunos nombres, a:  José Gabriel Túpac Amaru, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Francisco de Zela,  María Parado de Bellido, José Olaya, Andrés Rázuri,  Miguel Grau Seminario, Francisco Bolognesi, Andrés Avelino Cáceres y un gran etcétera. Su vida, acciones o ideas, entregadas de una u otra manera al ideal de la patria peruana, nos vinculan y nos obligan, como sucesores suyos en este territorio.

 

Por todo lo resumido, pocos países en el mundo tienen tantas razones de ser, como el  Perú; las mismas que provienen de su historia dramática y  fecunda a la vez, así como de sus raíces culturales, empapadas de olor andino e hispano, primordialmente; en fértil y a veces doloroso contrapunto.

 

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(1) Testamento del Conquistador español y vecino principal del Cusco:  Mancio Sierra de Leguízamo.  Fuentes: PEREYRA, Carlos: CUADROS DE LA CONQUISTA y LA COLONIA, UNAM- Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2001, pp. 82-83. También: VIENRICH, Adolfo: AZUCENAS QUECHUAS, Casa de la Cultura de Junín, Huancayo, Tercera Edición, pp. 70-73.

 

(2) TOYNBEE, Arnold: ESTUDIO DE LA HISTORIA-Compendio I-IV. ALIANZA EDITORIAL, Madrid, 1971, pp. 65.

 

 

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¿PROBLEMA INDIGENA?

¿PROBLEMA INDIGENA?

Desde los inicios de la expansión europea y occidental sobre el mundo, en la edad moderna, la historia del llamado “problema indígena” en AMERICA, es la historia del genocidio y del exterminio, sistemático e inmisericorde, de los pueblos originarios de este continente.

Ya en 1511, el sacerdote dominico fray ANTONIO DE MONTESINOS, planteó las todavía vigentes interrogantes, que aún deben remecer las conciencias de todos los seres humanos que puedan entenderlas, respecto a los entonces   llamados “indios” (hoy con mejor criterio llamados: pueblos originarios) :


“con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?

¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, (los) habéis consumido?

¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día?

¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís?” (1)

Hace mas de veinte años, revisando textos en una biblioteca, leímos algo de un antropólogo francés (creo que era Robert Jaulin), que decía algo así como que: alguna vez, en un futuro no lejano, el hombre occidental (al que habría que agregar el criollo y el “mestizo”), rendiría un homenaje y un mea culpa póstumo e inútil, a un hermano muerto, extinto: el cobrizo, el rojo, el indio. Pues, no puede negarse, que de todos los troncos étnicos principales del mundo: blanco, negro, amarillo y amerindio, el último es el más desfavorecido, baste recordar que a la fecha no ha sobrevivido ni una sola sociedad política o estado que sea propio de algún pueblo autóctono de américa, todos han sido destruidos y a los sobrevivientes de las etnias y sociedades amerindias se les asimiló y se les sigue asimilando -por las buenas o por las malas- a la cultura y a la economía de los estados republicanos, criollos y mestizos.


La destrucción de lo indígena, es tan sistemática, que sobre los descendientes de las sociedades y civilizaciones primordiales de América, que se cobijan en las ciudades y se aculturan o sincretizan, se les lanza luego una aplanadora ideológica que pretende negarles toda identidad incluso desconocer su genotipo étnico, motejándolos de “mestizos”, por el hecho de vestir a la occidental y hablar el español. Habría que preguntar a los antropólogos y psicólogos sociales, cómo afecta tal situación a los individuos de esos antiguos pueblos, y si esa negación de su identidad: propicia ó no el crecimiento de la delincuencia, el alcoholismo, la drogadicción y la violencia.

Sabido es que para encarar un problema, debemos partir de un diagnostico acertado. Vistas así las cosas, cabe preguntarse: ¿de quién es el problema?, ¿es realmente de los llamados indígenas?. Por supuesto que no. El llamado problema indígena es una invención de los conquistadores y colonizadores, que ocuparon territorios que originalmente no detentaban ni compartían y que desean seguir extendiendo su control o explotando territorios con riquezas naturales, que aún se encuentran en el área de influencia de comunidades y poblaciones de origen nativo. Y su debida solución, obliga a sentarse a la mesa de debates, inter-pares, con las víctimas de semejante agresión y atender razonablemente todos sus reclamos.

Es lo mínimo que se puede pedir, en países donde todavía una gran parte de la población tiene sangre indígena (y donde todavía quedan pueblos originarios). Ya que nuestros actuales estados republicanos han heredado el estigma de la invasión y la usurpación inicial, que significó alguna vez la denominada conquista española.

 

NOTAS.

(1) DOCUMENTOS PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN AMERICA LATINA. Facultad de Teología- Departamento de Historia de la Iglesia, Pontificia Universidad Católica Argentina, Argentina, 2008. http://usuarios.advance.com.ar/pfernando/ http://webs.advance.com.ar/pfernando/

PERUANIDAD: NECESIDAD DE UNA PERSPECTIVA PLURAL DE LO PERUANO.

PERUANIDAD: NECESIDAD  DE  UNA  PERSPECTIVA  PLURAL  DE  LO  PERUANO.

Respecto a la identidad peruana y el caracter y sentido de "lo peruano", doctrinariamente se suelen encontrar diversas y contradictorias interpretaciones y puntos de vista, a los que hemos hecho referencia muy sucintamente en un artículo anterior;  quizás por ello,  es común que dentro de nuestra ciudadanía existan visiones pesimistas que niegan que lo peruano tenga alguna definición e incluso algún valor. Ante esa realidad, sería conveniente  tener en cuenta:

A) Que, la interpretación de la identidad y el problema nacional peruano, necesita de una perspectiva PLURAL, que recoja los aportes valiosos y constructivos de las diversas tendencias y concepciones que existen sobre dichos temas, sin absolutizar a ninguna de ellas. Pues, cada una de esas perspectivas nos puede brindar un punto de vista a tener en cuenta sobre el problema nacional. En esa forma, se nos hará posible, acceder a una concepción integral, que asuma y reconozca la realidad heterogénea y por eso mismo: sumamente rica, de la identidad peruana.

B) Ello significa que se debe superar los estrechos y prejuiciados márgenes del INDIGENISMO y del HISPANISMO, por ser visiones parcializadas e incompletas del problema, que absolutizan solo uno de los legados recibidos por nuestra patria y pretenden negar al otro. Lo cual es totalmente errado, pues la pluralidad de la identidad peruana actual, se nutre histórica, social, étnica y culturalmente de ambos aportes esenciales; al lado de otros legados menores como el afro-peruano y el oriental.

C) Que, igualmente, una interpretación moderna y acorde con el desarrollo de las ciencias sociales y con nuestra norma constitucional, respecto a la identidad y el problema nacional peruano, debe SUPERAR la TESIS DEL MESTIZAJE, por ser una mixtificación idealista, que algunos autores asumen de buena fe, pero que en la práctica sirve para negar la pluralidad de lo peruano; para ocultar la discriminación racial y cultural; para negar al hombre andino moderno y sus diferentes manifestaciones culturales, pero también para negar al blanco, al chino y al negro. En suma, la tesis del MESTIZAJE busca eludir, escapar, sublimar la heterogeneidad del Perú; heterogeneidad que sin embargo, es una realidad palpitante, tan igual a la pluralidad de la moderna sociedad española, norteamericana o suiza, por ejemplo, colectividades a las cuales a nadie se le ocurre motejarlas como “<i>sociedades mestizas</i>”, ni tampoco a sus ciudadanos. Siendo, que, la pluralidad del Perú está reconocida y consagrada por nuestra ley de leyes, la Constitución Política del Perú, norma fundamental, que a tono con su perspectiva humanista y democrática, acepta y defiende la PLURALIDAD étnica y cultural del Perú, en su artículo 2 numeral 19.

Abordar el tema de la identidad peruana, obliga pues: a reconocer que el Perú es múltiple y plural, que en él coexisten diversos tonos de piel, razas y culturas, cada cual con iguales derechos<b>:</b> hombres andinos, blancos, negros y chinos; miembros de una colectividad heterogénea con múltiples raíces, pero también con puntos de encuentro esenciales, como son: el compartir un mismo territorio y una misma problemática, el estar vinculados por una experiencia histórica y económica común y difícil, sobre la misma patria; todo lo cual se sintetiza en el actual estado democrático de derecho social y nos obliga, a afrontar solidariamente las necesidades y los retos del presente y del futuro.

IDENTIDAD PERUANA: LAS DIVERSAS CONCEPCIONES DE LO PERUANO.

IDENTIDAD PERUANA: LAS DIVERSAS CONCEPCIONES DE LO PERUANO.

 Frente a los problemas de la IDENTIDAD y el PROBLEMA NACIONAL PERUANO, algunos autores señalan que se han dado tres grandes orientaciones(1):

a) La que preponderiza el legado hispánico, blanco, occidental.
b) La que preponderiza el legado indígena o andino.
c) La corriente del MESTIZAJE.

Tales serían, en forma muy genérica, los polos o extremos, entre los cuales ha oscilado el debate sobre el problema nacional en el Perú. Esta clasificación puede servirnos para tener una primera visión, elemental, de la naturaleza de los enfoques que se han dado sobre el asunto; pero no agota la riqueza y multiplicidad de variantes que puede distinguirse dentro de cada uno de ellos.

Al respecto, compartimos la apreciaciòn, de que los diversos enfoques sobre la peruanidad, pueden ser clasificados tentativamente así:

- Interpretaciones de lo peruano, que priorizan o enfatizan como lo principal, al legado hispano y occidental, aunque sin negar el aporte indígena. Aquí podría ubicarse, por ejemplo, la  visión de pensadores como José de la Riva Agüero o José de la Puente Candamo.

- Interpretaciones de lo peruano que priorizan o enfatizan el legado andino o indígena. En las que se puede ubicar, con distintas características, a Luis E. Valcarcel, los diversos grupos de intelectuales indigenistas de las primeras décadas del siglo XX, José María Arguedas, Virgilio Roel Pineda, etc.

- Interpretaciones de lo peruano que priorizan o enfatizan que el Perú es MESTIZO, con muchos legados, pero de alguna manera con preponderancia de lo hispano. Verbigracia, los planteamientos de Víctor Andrés Belaúnde y José Antonio del Busto. También se ubicaría aquí Luis Alberto Sánchez.

- Interpretaciones de lo peruano que priorizan o enfatizan que el Perú es MESTIZO, con preponderancia de lo andino. Verbigracia, los planteamientos de José Varallanos, Horacio Urteaga,etc.

- La corriente de la INTERPRETACIÓN ECONÓMICO-SOCIAL del Problema Nacional. Que incluye muchas sub variantes. Fue iniciada por José Carlos Mariátegui y otros como Hildebrando Castro Pozo y continuada por Pablo Macera, Julio Cotler, Mirko Lauer, Nicolás Lynch, José Matos Mar, Wilfredo Kapsoli, Heraclio Bonilla, Karen Spalding, Waldemar Espinoza Soriano, etc,

- La corriente del PERU como país con identidades múltiples. Preconiza la PLURALIDAD RACIAL y CULTURAL del Perú. Tendencia, que surge a partir de la visión económico-social del Problema Nacional, más los aportes de la historiografía moderna, la etnología, la antropología cultural, la linguística y la sociología. En la que se ubica a pensadores tan diversos como: Alberto Flores Galindo (que revaloriza la utopía andina), Manuel Burga, Miguel de Althaus, Rodrigo Montoya, Nelson Manrique, Guillermo Lumbreras, etc. Creemos que Jorge Basadre también puede ser ubicado en este grupo, aunque con las reservas del caso.

- La tendencia que considera que el debate sobre la IDENTIDAD es una disquisición estéril y que no conduce a ninguna parte en esta época de la GLOBALIZACIÓN; señala que se debe tender a la modernidad, dejando de lado los nacionalismos y chauvinismos. En la que se ubica a Mario Vargas Llosa y otros.

En un próximo artículo sentaremos una opinión al respecto.


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(1) FUKUMOTO, Mary: POBLACION INMIGRANTE, GRUPOS ETNICOS e IDENTIDAD NACIONAL, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, Mayo 1986, pp. 18.

 

 

 

 


 

 

RACISMO, XENOFOBIA y ETNOCENTRISMO en ALGUNAS INTERPRETACIONES DE LA HISTORIA ANDINA.

RACISMO, XENOFOBIA y  ETNOCENTRISMO en ALGUNAS INTERPRETACIONES DE LA HISTORIA ANDINA.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.

A pesar de los avances y aportes, de distintas escuelas, disciplinas y pensadores, a favor de la objetividad e imparcialidad que deben buscar los estudios históricos, a veces da la impresión de que para algunos autores: la historia sigue siendo un constructo ideológico interesado; en el cual intervienen personales apetencias y simpatías étnicas o individuales.

Esto se advierte, particularmente, en lo que se refiere al enfoque de los procesos históricos de los pueblos andinos. Respecto a dicha temática, en los últimos años, ha surgido una pléyade de singulares, acuciosos y detallistas investigadores, con notables estudios académicos, algunos de los cuales pensada o impensadamente, pretenden negar y retroceder todo lo avanzado durante el siglo XX, respecto a la revaloración de los pueblos y culturas no occidentales, y particularmente respecto al hombre andino.

Ello, obviamente que NO es nuevo. En el fondo, y aunque muchos no se den cuenta de eso, se trata de un renacer de la vieja polémica entre los que pretenden negarle al hombre andino, toda suficiencia como protagonista pleno de la historia y aquellos que lo reconocen como sujeto pensante y actuante de los procesos sociales y por lo tanto con iguales méritos históricos a los de cualquier otro grupo humano.

En otras palabras, en la obra de aquellos autores que desvalorizan lo andino, estamos asistiendo, bajo nuevos parámetros, estilos, lenguajes y circunstancias, al viejo alegato de FRAY GINÉS DE SEPULVEDA, frente a los planteamientos de BARTOLOMÉ DE LAS CASAS.



ALGUNOS TEMAS EN DEBATE

Los temas, en los que se centran los esfuerzos, de cierta historiografía interesada en denostar la capacidad de los hombres andinos, y en los que posiblemente ha de intensificarse la polémica en los próximos años, se refieren a puntos cruciales de la historia, la identidad, la cultura y los procesos sociales de los andes; entre los cuales podemos advertir por ejemplo, los siguientes:

SOBRE FELIPE GUAMAN POMA DE AYALA: Los esfuerzos de algunos autores apuntan a poner en duda que Guaman Poma sea el verdadero autor de La Nueva Coronica y Buen Gobierno. Para ello, se levanta como prueba irrefutable un documento oscuro y de dudoso origen, encontrado por investigadores italianos y de la noche a la mañana se pretende entronizar como autor del más hermoso alegato  aculturado indígena, a Blas Valera y a un grupo de colaboradores suyos, que en conjunto  habrían fraguado un "documento apócrifo". Lo que no nos explican, estos "descubridores", es como pudo tal colegiado de autores, expresar en forma tan unívoca la mentalidad, el dolor, la confusión y la indignación indígena con tanta sinceridad y transparencia y con el mismo inconfundible estilo. Lo que no nos explican estos "descubridores" es como pudo Valera y sus co-redactores invitados, entre los cuales se consigna a un Duque (la nobleza europea no podía faltar), acceder a una mentalidad tan aculturada, confusa y desgarradoramente agredida por los conquistadores como la de GUAMAN POMA. ¿Era ello, parte de la trama? ¿Valera se propuso parecer realmente un indígena ladino atormentado por el cataclismo de la conquista y adiestró perfectamente a sus co-redactores? ¿Si no fue así, habría que suponer un trabajo sucesivo de revisiones y post-revisiones, efectuadas por alguien, para lograr semejante uniformidad y verosimilitud en el dolor y las expresiones tan indígenas? ¿Y los odios y rencores de GUAMAN POMA a mestizos, a determinados grupos étnicos andinos, a los sacerdotes doctrineros y a los españoles- por cierto sumamente entendibles-también fueron parte de tan genial fraude, urdido por un cura?


SOBRE EL TAHUANTINSUYO: Los esfuerzos de algunos autores, todavía incipientes, al parecer se orientan a negar la compleja  calidad de  Imperio, alcanzada por la sociedad inca. Las preguntas cruciales son: ¿Cuál era la naturaleza de la sociedad inca. ¿Era un estado? ¿Puede ser considerada un imperio? ¿Tenía un orden normativo ó jurídico?

SOBRE TUPAC AMARU II: Los esfuerzos de algunos autores de distinto nivel, desde diversas ópticas, perspectivas y metodologías, apuntan a socavar la importancia de este personaje histórico, en base a argumentos-falacias, que en líneas generales resumimos así:

- TUPAC AMARU II, no es un héroe, pues no buscaba un interés social, sino defender particulares intereses personales. (?)
- TUPAC AMARU no contó con el apoyo de toda la masa indígena y caciques, por ello no puede ser considerado un héroe. (?)
- TUPAC AMARU II era “fidelista”, algunos escribanos y capitanes suyos eran los “separatistas” (?)
- TUPAC AMARU solo buscaba reformas pero no la separación respecto al dominio español.(?)
- TUPAC AMARU II al comienzo no tenía un proyecto anti-colonial o independendista, sino que éste sobrevino posteriormente, a medida que transcurrían los acontecimientos.(?)
- TUPAC AMARU II, en su accionar era de muy mal genio y hasta cruel, propiciando matanzas de españoles y criollos, lo cual contradice sus mensajes llamando a la integración de las castas.
- TUPAC AMARU II (en contraposición con lo anterior), no había superado sus conflictos personales ni su pleitesía al “padre” (el rey y dios) y por ello no rompe con el rey de España ni ataca el Cusco  oportunamente (visión edípica freudiana) (?)
- TUPAC AMARU y sus colaboradores se contradicen y hasta delatan mutuamente, en los interrogatorios transcritos, de los actuados seguidos ante los jueces coloniales.(?)
- La primera fase de la rebelión es totalmente diferente a la segunda, en cuanto a sus proyecciones históricas y ésta última fase es la que le confiere importancia real al movimiento.(?)


SIGNIFICADOS PRACTICOS DE LOS TEMAS SEÑALADOS.

Los puntos arriba señalados, tienen como efectos prácticos, los siguientes:

1) Negar que los hombres precolombinos andinos, formaron y desarrollaron sociedades complejas de naturaleza imperial como el Tahuantinsuyo; que solo es comparable a los grandes imperios de la historia universal.

2) Negar que los hombres andinos, luego de la invasión y colonización española, fueron capaces de construir una visión histórica aculturada de sus sociedades y de la conquista, y de formular notables alegatos político-jurídicos, conjugando su propia cosmovisión con los aportes de occidente. (Como en el caso de Guaman Poma).

3) Negar que los hombres andinos del siglo XVIII, fueron capaces de idear, planear, organizar, dirigir y llevar a la práctica movimientos políticos de liberación anti-colonial, anticipándose incluso a los movimientos independendistas criollos. (Como en el caso de TUPAC AMARU II)


A QUIEN FAVORECE ESTE TIPO DE INTERPRETACIONES SESGADAS?

Este tipo de interpretaciones sesgadas, cubiertas con un lenguaje o ropaje aparentemente neutro o academicista, obviamente que en la práctica solo puede sostener una visión conservadora y antidemocrática de la sociedad; al reafirmar con nuevas palabras las viejas tesis que le quitaban a los hombres andinos toda capacidad de tener lo que los autores coloniales llamaban GOBIERNO y POLICIA (un orden político y jurídico). Es decir, se orienta en los hechos a fundamentar posiciones que reviven las anquilosadas disquisiciones sobre la inferioridad del indio, absolutizando los aportes sólo del elemento cultural hispánico; remozando con ello el racismo, la xenofobia, la discriminación y el etnocentrismo de algunos sectores que pretenden hegemonizar el estado y la sociedad; en un país de hondas raíces andinas como el Perú.

Asimismo, este tipo de interpretaciones, afecta los elementos más primordiales y definidos de la plural identidad peruana, al atacar el legado de los hombres andinos al Perú actual, cosa que solamente puede favorecer intereses geopolíticos de potenciales vecinos expansionistas, que no poseen una herencia histórica y cultural, tan vasta como la peruana.

 

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TUPAC AMARU II: Una breve visión documentada.

TUPAC AMARU II:  Una  breve  visión documentada.

"...desde el pricipio de su traición, mandó y mandaba como
REY; bajo el frívolo y bajo pretexto de ser descendiente
legítimo y único, según va indicado de la sangre real de los
Emperadores Gentiles, y con especialidad del Inca Felipe
Tupac Amaru..."

(Sentencia dictada contra José Gabriel Túpac Amaru, Cusco 15 de mayo de 1781)
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En los últimos años, nadie ha recordado como se debe, un episodio histórico fundamental, sucedido en suelo peruano. Nos referimos, a la gran gesta conocida como la rebelión de Túpac Amaru II. (Otros la llaman revolución).

En efecto, hace 228 años, exactamente por estos días, todo el sur peruano, el Alto Perú (actual Bolivia) y las provincias del norte argentino, estaban conmocionadas: se acababa de iniciar la terrible guerra encabezada por la familia Túpac Amaru, contra el sistema colonial hispánico.

La fecha del inicio de esta guerra, comúnmente se sitúa en el 4 de noviembre de 1780, día que los rebeldes apresan al corregidor español Antonio de Arriaga, al que después ejecutan. Las acciones se prolongarían hasta 1783, cuando es detenido y asesinado el último gran líder que quedaba vivo: Diego Cristóbal Túpac Amaru, el mismo que solamente pudo ser aprisionado mediante la traición, ya que las autoridades virreynales firmaron un tratado de paz con los rebeldes, que no respetaron.

 

I. BREVE EXPOSICION DE HECHOS Y PROYECCIONES DE LA GUERRA.

Estallada en lugares altos del Cusco y Puno, aproximadamente 250 años después de la conquista española; la guerra de los Tupac Amaru, se expandió vertiginosamente por las comunidades quechuas y aymaras, que se aliaron contra los colonialistas. Los caudillos de la rebelión pertenecían a una familia de curacas locales, que pregonaban ser descendientes de los INCAS; su grito llamando a la lucha contra el régimen colonial, causó una conmoción política y social, sin precedentes para su época. Ningún pueblo indígena de América, ni los aztecas, ni los mayas, ni los araucanos, fueron capaces de vertebrar un movimiento de tal magnitud y con tales ambiciones políticas.

Bástenos citar algunos párrafos, de los muchos bandos, edictos y proclamas, que los Tupac Amaru hicieron llegar al pueblo por estos días. No nos referiremos al famoso BANDO DE LA CORONACION DE TUPAC AMARU, harto conocido; mencionaremos otros: por ejemplo, el EDICTO A LOS CRIOLLOS DE CHICHAS, del 23 de diciembre de 1780; cuyos párrafos más importantes, sintetizan claramente el proyecto nacional al que los líderes se orientaban y demuestran que pretendían asumir el poder, invocando fundamentos políticos y jurídicos: los derechos que consideraban que les correspondían en razón a SU ESTIRPE INCA y la búsqueda del BIEN COMUN:

 

UN EJEMPLO DE LAS PROCLAMAS TUPACAMARISTAS:

EDICTO A LOS CRIOLLOS DE CHICHAS.

"Don José Gabriel Tupac Amaru, indio de la sangre real y tronco principal: Hago saber a los paisanos criollos, moradores de la provincia de Chichas y sus inmediaciones, que viendo el yugo fuerte que nos oprime con tanto pecho, y la tiranía de los que corren con este cargo, sin tener conmiseración de nuestras desdichas y exasperado de ellas y de su impiedad, he determinado sacudir este yugo insoportable y contener el mal gobierno que experimentamos de los jefes que componen estos cuerpos... Sólo siento, de los paisanos criollos, a quienes ha sido mi ánimo (que) no se les siga algún perjuicio, sino que vivamos como hermanos y congregados en un cuerpo, destruyendo a los europeos... para el amparo, protección y conservación de los españoles criollos, de los mestizos, zambos e indios, y su tranquilidad, por ser todos paisanos y compatriotas, como nacidos en nuestras tierras, y de un mismo origen de los naturales, y haber padecido todos igualmente dichas opresiones y tiranías de los europeos.
Si eligen este dictamen no se les seguirá perjuicio ni en vidas ni en haciendas, pero si despreciando esta mi advertencia hicieren lo contrario, experimentarán su ruina, convirtiendo mi mansedumbre en saña y furia... y así no estimen en poco esta mi advertencia , que es nacida de mi amor y clemencia, que propende al bien común de nuestro reino, pues se termina a a sacar a todos los paisanos españoles y naturales de la injusta servidumbre que han padecido.

Y para que así tengan entendido se fijarán ejemplares de este edicto, en los lugares que se tenga por conveniente, en dicha provincia, en donde sabré quienes siguen este dictamen , premiando a los leales y castigando a los rebeldes, que conoceréis vuestro beneficio y después no alegaréis ignorancia. Es cuanto puedo deciros. Lampa y diciembre 23 de 1780.
D. José Gabriel Tupac-Amaru, Inca"(1)

_________________________________________

La lucha que siguió y se desarrolló, sería aterradora, para ambos bandos. En la fase inicial, dirigida por José Gabriel Túpac Amaru, los incas aniquilan en Sangarará, a la primera expedición enviada para reprimirlos, donde perecen 576 soldados y oficiales colonialistas, solamente contando a criollos y españoles, como lo documenta LEWIN(2); luego lograrían el control de gran parte de la meseta del Collao- el Altiplano, liberan Ayaviri, Lampa, Azángaro y los altos espacios cusqueños, consiguiendo la adhesión de muchas comunidades quechuas y de la vigorosa etnia aymara; derrotan al ejército conjunto de los corregidores de Lampa, Puno y Chucuito(3), para seguidamente atacar al Cusco durante 8 días, tras los cuales el caudillo José Gabriel Tupac Amaru ordena la retirada hacia sus bastiones de Tinta, al ver que los españoles habían impuesto el terror en esa ciudad y los indios nobles de aquella urbe le daban la espalda.

Hacia marzo de 1781, mientras la rebelión crece en el Alto Perú, donde el común de los aymaras había elegido como máximo jefe (APU MALLKU) de los ayllus o markas a JULIAN APAZA TUPAC KATARI, quien pone cerco a La Paz; los realistas contratacan en el Cusco, con un ejército compuesto por más de 17,000 hombres(4); y Jose Gabriel en lugar de dirigirse hacia los altos espacios andinos de Puno y el Alto Perú, donde contaba con grandes fuerzas, decide resistir en Tinta, en las heredades ancestrales de la familia Condorcanqui, a la que también pertenecía. Tras dividir por razones tácticas sus fuerzas, los Tupac Amaru logran vencer a los realistas y sus servidores indios en Pucacasa, Cusipata y Lauramarca(5); pero sufren una importante derrota en SALCA, donde según testimonios de la época, citados por VEGA, hubo una carnicería que horrorizó a Túpac Amaru: "cuyo asombro creció viendo que le tomaron sus cañones, pertrechos, municipios, equipajes..."(6). Recién entonces, JOSE GABRIEL decide replegarse al Collao (actual Puno) y al Alto Perú (actual Bolivia) donde la llama de la guerra convocada por los TUPAC AMARU contra España había prendido en las poblaciones quechuas y aymaras de la zona; pero en este intento, el caudillo es apresado, por traidores al servicio de los colonialistas, cuando se dirigía a Ayaviri, a revienta caballo(7).

En la segunda etapa de la guerra, los rebeldes, bajo el liderazgo de Diego Cristóbal Túpac Amaru, Andrés Túpac Amaru, Miguel Túpac Amaru, Julián Apaza - Túpac Katari, (gran caudillo aymara, aliado de los quechuas tupacamaristas) y de diversos comandantes y capitanes como Pedro Vilcapaza, lograrían tomar bajo su control provincias enteras, centrando su capital en Azángaro (8) y ejerciendo dominio en grandes zonas como Sicuani, Lampa, Ayaviri, Huancané, Carabaya, Sandia, el Alto Perú (Bolivia), etc. asolando o sitiando ciudades colonialistas como Chucuito, Zepita, Juli, Sorata, Puno, La Paz. En aquellos majestuosos espacios del Altiplano, el ejército colonialista no pudo repetir los éxitos obtenidos en la zona de Tinta: el Mariscal español José del Valle, comandante de la expedición virreinal pacificadora vio cómo su ejército de 17,000 hombres: criollos, indios, negros y "mestizos" era diezmado y dispersado, hasta que finalmente el máximo jefe militar español decide huir y replegarse al Cusco, al que regresó con solo 1,500 hombres de los 17,000 hombres con los que había partido(9)

 

PUMACAHUA  y  OTROS  CURACAS  FRENTE  A  LOS TUPAC AMARU.

En este contexto crucial, del cual dependía la vigencia o no, del régimen español en el sur peruano, las autoridades virreinales lograron el apoyo de caciques como PUMACAHUA que por rivalidades personales no apoyó a los TUPAC AMARU; al parecer, porque Pumacahua deseaba ser líder máximo de la rebelión, como se demuestra en el hecho de que muchos años después, casi anciano, se lanzó a dirigir una nueva guerra contra los colonialistas hispanos, la misma que nunca llegó a tener ni la fuerza ni la organización que tuvo la guerra de los Túpac Amaru. Este tipo de disensiones no desmerece, ni reduce en nada el valor de la gesta de los Túpac Amaru; recordemos que este tipo de escisiones fueron comunes en el área andina, durante la invasión española, pues las panacas incas se encontraban divididas en una lucha por el poder y ello favoreció el triunfo paulatino de los invasores ibéricos. El mismo Manco Inca, al principio y según puede conjeturarse por razones tácticas, fue un aliado vital de la hueste de Pizarro, pues apoyó el aniquilamiento de los grandes sinchis (generales) que habían servido a Ataohuallpa y eran sus enemigos: Quizquiz, Challcochimac y Rumiñahui, antes de iniciar su propia guerra contra los invasores. Por lo demás, en la historia universal, es común advertir que la acción de grandes líderes independendistas nacionales, muchas veces resulta desdeñada y hasta combatida por sectores de su propio pueblo y nación, como sucedió en la guerra de la independencia americana contra la dominación inglesa; en las luchas por la emancipación sudamericana del yugo colonial en las que estuvo comprometida solo una parte de la élite criolla; etc. En la historia de la humanidad abundan ejemplos de enfrentamientos fratricidas de este tipo: en la famosa batalla de los Campos Catalaunicos o de Chalons o de la llanura de Mauriac, lucharon del lado de las fuerzas romanas los VISIGODOS, mientras que en el bando contrario, del lado de Atila, gran jefe huno-mongol, lucharon sus hermanos de raza los OSTROGODOS (10) y en la batalla de las pampas de Ayacucho, al lado de las fuerzas españolas, codo a codo, lucharon denodadamente contra los batallones independendistas, las comunidades indias de Iquicha- Huanta, de lengua quechua.

 

II. EL TERROR CONTRA EL PRIMER PROYECTO NACIONAL PERUANO.

La guerra de liberación de los TUPAC AMARU, generó tal terror en los colonialistas, que las penas aplicadas por los jueces virreinales no tuvieron parangón en la historia del virreinato. Sólo en la época de la invasión y conquista española se había visto tal crueldad: En abril de 1781, José Gabriel Túpac Amaru fue condenado a morir descuartizado por cuatro caballos, (este tipo de condena, al parecer la habían aprendido los godos de los hunos-mongoles, cuando sus tierras natales en Germania, Panonia y otras, fueron invadidas por éstos, en la época final del Imperio Romano); como los corceles no pudieron seccionar el cuerpo del gran inca, terminaron con él a machetazos. La mujer del inca fue ahorcada y como no expiraba debido a la delgadez de su cuello, la acabaron a golpes y puntapiés. El gran caudillo aymara TUPAC KATARI, fue igualmente descuartizado por caballos y similar muerte le tocó a Pedro Vilcapaza, líder del altiplano.


Las comunidades que habían apoyado la guerra contra los colonialistas fueron masacradas. En la propia capital del mundo andino, el barrio de San Cristóbal en el Cusco, fue arrasado por los partidarios del régimen colonial hispano, como lo relata el mismo José Gabriel Túpac Amaru, en una carta:

"...la Parroquia de San Cristóbal que juzgaban estaba a mi disposición (porque cuando antes regresaba al Cusco me aposentaba en ella), los europeos herejes la asolaron, matando hombres y mujeres..."(11)

 


III. LA VIOLENCIA DE LAS MASAS TUPACAMARISTAS.

Es por ello, que luego de la muerte de José Gabriel Túpac Amaru, el resto de los Túpac Amaru, sucesores en el comando, radicalizaron las acciones militares y las campañas de amedrentamiento a las poblaciones pro-colonialistas y en otros casos las masas indígenas del pueblo llano, que seguía a los caciques rebeldes, rebasaron los límites que los caudillos vanamente trataban de imponer, para no atemorizar a los criollos. Veamos, lo que relata el comandante español Joaquín de Orellana, corregidor de Puno y tenaz defensor del orden colonial hispano:


"Entré a Chucuito y no encontré a persona alguna, a quien preguntar por los demás, me dirigí a la Plaza, donde hallé el mayor horror que en este reino se ha visto desde la conquista. Fuera de los enterrados, se hallaban más de 200 cadáveres en aquél lugar, pasé a la casa del cura y también se encontraron sus cuartos abarrotados de cuerpos muertos, de manera que no se escapó alma que tuviese rostro de español que no pereciere."(12)

 


IV. LOS ACUERDOS DE PAZ y LA FELONÍA COMETIDA CONTRA LA FAMILIA TUPAC AMARU.

En la gran gesta de los TUPAC AMARU, hay un hecho trascendental que no se recuerda y resalta como se debe. Ese hecho, que constituye una verdad histórica, es que las autoridades españolas tuvieron que FIRMAR ACUERDOS DE PAZ con los líderes de la familia TUPAC AMARU, para poder pacificar el virreinato. Es decir: el movimiento rebelde no pudo ser derrotado plenamente por la fuerza de las armas; y se tuvo que recurrir a la diplomacia y luego a la felonía de la traición. Al respecto, escapa a los fines de este artículo divulgativo, detallar las circunstancias y negociaciones que se dieron entre las fuerzas pacificadoras españolas y los TUPAC AMARU desde fines de 1781 a enero de 1782(13); solo mencionaremos que las autoridades virreinales, primeramente decretaron el INDULTO general de todos los rebeldes, el perdón para todos los alzados, incluyendo expresamente a los caudillos; luego, como los rebeldes seguían alzados en armas, con la mediación de religiosos como el obispo del Cusco JUAN MANUEL MOSCOSO, lograron firmar tratados de paz.

El primer Tratado de Paz, que suscribieron ambas partes, es el de PATAMANTA o de LA PAZ (3 de noviembre de 1781) entre ANDRES TUPAC AMARU Inca, en representación de su tío Diego Cristóbal Túpac Amaru y los virreinales representados por el comandante español JOSE DE RESEGUIN Teniente Coronel de los Reales ejércitos Comandante General de las fuerzas del Virreinato de Buenos Aires y Gobernador de Armas de la Audiencia de Charcas, en representación de su Católica y Real Majestad Carlos III.(14)

Luego DIEGO CRISTOBAL TUPAC AMARU  Inca, firma el Tratado de LAMPA (11 de diciembre de 1781), con el comandante de las fuerzas españolas Ramón Arias.

Veamos como describen a Diego Cristobal Túpac Amaru, en tales tratativas, las crónicas de la época:


"..el Rebelde...bajó circulado de 15 granaderos con fusiles que le rodeaban a caballo, fuera de los indios lanceros que también lo rodeaban inmediatos a su mula. El Rebelde traía un vestido negro de terciopelo, chuspa de tisu de oro, espadín de oro, hebillas de lo mismo y bastón con puño de oro...y entraron a tratar sobre la pacificación y demás asuntos del día, acerca de los cuales (el Rebelde) hablaba con tanto denuedo e imperio que denotaba no venir de paz sino de guerra, pero nuestro comandante con mucha sagacidad procuraba contestarle..."(15)


Finalmente, se celebra el ARMISTICIO y ceremonia de paz de SICUANI ( 26 y 27 de enero de 1782), entre Diego Cristobal Túpac Amaru y el máximo jefe de los ejércitos del Rey en el Virreinato de Lima, el mariscal español JOSE DEL VALLE:

 


"Y en este estado se le aseguró a dicho Diego, bajo de palabra de honor, que ninguno de los subalternos que sirven a nuestras ordenes, ni persona alguna, de cuantas habitan en estos dominios, lo hostilizarán en lo más mínimo, ni perjudicará en esta causa a su persona, familia y hacienda, ni las de sus parientes y allegados, siempre que fieles, verdaderamente subordinados y rendidos a la protección del rey, nuestro señor, cumplan lo que tiene ofrecido bajo la religión del juramento.
Con lo expresado se concluyó este acto de satisfacción y lo firmamos con el expresado Diego Cristobal Tupac Amaru y los oficiales de plana mayor."(16)


Los TUPAC AMARU deponen las armas en una posición de prestigio y reconocimiento de las masas indias, que los veían como sus líderes no vencidos, que venían de lejos a pedirles consejo, que los llamaban INCAS y los consideraban sus gobernantes(17). Ello no convenía en modo alguno a la corona española; unas semanas después de haber celebrado la paz, el rey de España daba instrucciones, acerca del fin que debía tener la familia Tupac Amaru; por Real Orden del 24 de mayo de 1782, el rey de España indica al Virrey del Perú acerca de: "la ninguna fe que se debe dar a las palabras y ofertas de los traidores Diego Y andrés Túpac Amaru..."; ordenando que con sagacidad el Virrey tome las medidas y previsiones posibles para aprehenderlos y formarles su causas.(18).

 

Y en efecto;  en marzo de 1783, sorpresivamente, en violación flagrante de los acuerdos pactados, todos los miembros de la familia Tupac Amaru fueron apresados. Más de un centenar de personas, entre los cuales se encontaban: Diego Cristobal, Andrés y Cecilia Tupac Amaru, con todos sus familiares, allegados, amigos y hasta sus empleados o sirvientes (19). Tras imputársele cargos nuevos, Diego Cristobal es procesado y condenado.  Acusado de estar promoviendo un nuevo levantamiento y de no acatar la paz firmada con las autoridades del Rey,  se le condenó a morir atenazado con fierros ardientes;   la sentencia se cumplió el 18 de julio de 1783 en todas sus partes. Absolutamente todos los miembros de la familia TUPAC AMARU fueron asesinados o deportados. Se les confiscó todas sus propiedades. Se ordenó eliminar todo rastro de los documentos que probaban la ascendencia inca de la familia rebelde, y que se quemaran públicamente tales papeles en la Plaza de Armas de Limag(20).  Se dispuso arrasar y salar todas sus propiedades. Se prohibió el uso del apelativo INCA, de los trajes de incas, de las trompetas quechuas llamadas PUTUTOS, de las comedias indígenas relativas a los incas, de los cuadros, retratos y murales alusivos a los incas, de los árboles geneológicos destinados a probar los entronques familiares de los incas y sus descendientes; se ordenó la requisa y quema del libro del Inca Garcilazo de la Vega: Comentarios Reales de los Incas; se abolió los cargos de curacas; se dispuso castellanizar totalmente a la población indígena. Se dispuso anular todos los reconocimientos geneológicos habidos hasta entonces respecto a los descendientes de los incas. En suma, el conjunto de medidas, dispuestas en las sentencias dictadas por los jueces coloniales y ratificadas por reales órdenes (21), no hacen sino demostrar el terror que el movimiento nacional inca encabezado por la FAMILIA TUPAC AMARU había generado en el mundo colonial hispano y criollo.  La llamada nación indígena colonial fue descabezada, perdió a su clase dirigente. Pocas veces en la historia humana se ha visto un genocidio y un etnocidio tan completo, como éste.


De esta forma, la guerra de los Túpac Amaru, tendría un terrible costo en vidas humanas: 100,000 a 140,000 muertos(22), la mayor parte, indios de las comunidades alzadas en armas contra el régimen colonial; saldo trágico de acciones de violencia política, cuya magnitud fue inusitada, en cuanto a la historia peruana; y que precedió el camino de los futuros movimientos emancipadores criollos.

Finalmente, cabe añadir, que para poder entender este gran intento liberador quechua-aymara, no se puede escindir la primera etapa de la guerra, que fuera dirigida por José Gabriel Túpac Amaru, de la segunda etapa de la misma, acaudillada por Diego Cristóbal Túpac Amaru y  Julián Apaza Tupac Katari, como parecen sugerir algunos autores (23), ni tampoco se puede reducir el análisis de este gran movimiento a las declaraciones vertidas bajo presión a las autoridades coloniales(24).  Un  enfoque adecuado del gran intento nacional de los TUPAC AMARU debe ser integral, abarcando ambas fases de la guerra como parte de un solo proyecto largamente acariciado en el seno de una familia de curacas que  había crecido bajo el aura de los llamados Incas de Vilcabamba; asimismo se debe apreciar el conjunto de fenómenos de poder y autoridad inca que se advierte en el transcurso de la guerra; los símbolos, gestos,  cartas, iconografía,  recurrencias del ordenamiento inca y  argumentos aculturados y/o sincréticos de legitimidad que arguian los rebeldes, y  las  actitudes  de  las masas que seguian ardorosamente a los Túpac Amaru.


Nuestra memoria histórica no puede olvidar  tales  hechos, que honran al pueblo andino, como protagonista de la historia peruana,  posterior a la invasión y conquista española;  ni el mensaje integrador lanzado por aquellos que a sí mismos se reconocían como: indios, de la sangre real y tronco principal (de los incas): los Túpac Amaru.

 

 

NOTAS.

(1) Colección Documental de la Independencia del Perú-CDIP, 1971, II, vol.2, pp.374.   Esta Colección, que es la principal fuente de este artículo, transcribe Documentos del Archivo General de Indias-AGI y de las Colecciones del oidor Matalinares, Paz, Angelis, Odriozola y otras de la época, referidas a Túpac Amaru II. Editada por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Tomo II, volúmenes 1, 2 y 3; Lima, 1970-1972.

(2) Lewin, Boleslao: LA INSURRECION DE TUPAC AMARU, Eudeba, Buenos Aires, 1972, pp. 39.

(3) Valcarcel, Carlos Daniel: LA REBELION DE TUPAC AMARU, Peisa, Lima, 1973, pp. 90.

(4) Valcarcel, Carlos Daniel: 1973, op. cit. pp. 142. También: Vega Juan José: TUPAC AMARU Y SU TIEMPO- ALZAMIENTO Y CAMPAÑAS, en: Historia General del Ejército Peruano, tomo III, vol. 1, CPHEP, Ministerio de Guerra, Lima, 1981, pp. 421.

(5) Seraylán Leiva Alejandro: HISTORIA GENERAL DEL EJERCITO PERUANO, tomo III, vol. 2, CPHEP, Ministerio de Guerra, Lima, 1981, pp. 708-713. También:
Vega, Juan José: TUPAC AMARU, Edit. Universo, Lima, 1969, pp. 151.

(6) Vega Juan José, en: Historia General del Ejército Peruano, tomo II, vol. 1, CPHEP, Ministerio de Guerra, Lima, 1981, pp. 426.

(7) Vega, Juan José: ibid, pp. 427.

(8) Tamayo Herrera, José: HISTORIA SOCIAL e INDIGENISMO en el ALTIPLANO, Ed, Treintitrés, Lima, 1982, pp.70.

(9) Valcarcel, Carlos Daniel; op.cit. 1973: 167. Vega, Juan José, op.cit. 1969:154.

(10)Ferrill, Arther: LA CAIDA DEL IMPERIO ROMANO; biblioteca EDAF, España, Madrid, 1998, pp.232-247. También en: Fuller, J.E.C.: BATALLAS DECISIVAS DEL MUNDO OCCIDENTAL, Luis de Caralt editor, Barcelona, España, Segunda Edición, 1964, pp. 336-347.

(11) Carta de José Gabriel Túpac Amaru al canónigo de la catedral de La Paz: José Gabriel Paredes. Incluida en: ANTOLOGIA DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU, por Félix Denegri, Armando Nieto SJ, Alberto Tauro y Luis Durand, Lima, 1972, pp. 11.

(12) Tamayo Herrera, José: HISTORIA SOCIAL e INDIGENISMO en el ALTIPLANO, Ed. Treintitrés, Lima, 1982, pp. 73.

(13) Ortiz Nishihara, Mario Humberto: PODER, LEGALIDAD y JUSTICIA EN LA REVOLUCION DE TUPAC AMARU II, Tesis para titularse de abogado, PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU, 1993, 2 tomos. Hace un recuento de las negociaciones, de los tratados firmados y de los alcances de los mismos; aparte de los fundamentos político-jurídicos del movimiento.

(14) Ver: TRATADO CELEBRADO CON MIGUEL TUPAC AMARU, en COLECCION DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU- CDIP, Editada por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Tomo II, volúmen 3; Lima, 1970-1972, pp. 143-145.

(15) Ver: RELACION DE LAS OPERACIONES DEL EJERCITO DE AREQUIPA AL MANDO DE DON RAMON ARIAS. Documento oficial de la época, en: COLECCION DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU- CDIP, Editada por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Tomo II, volúmen 3; Lima, 1970-1972, pp. 196-197.

(16) RELACION AL POR MENOR DE TODAS LAS ACTUACIONES OBRADAS POR EL ILUSTRISIMO SEÑOR OBISPO DEL CUSCO Y SEÑOR INSPECTOR GENERAL CON EL RENDIMIENTO DE DIEGO TUPAC AMARU Y SUS CAPITANES. En: COLECCION DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU- CDIP, Editada por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Tomo II, volúmen 3; Lima, 1970-1972, pp. 225 y 234-235.

(17) INFORME RELACIONADO DEL CABILDO DEL CUSCO. CDIP, II, Vol. 1, pp.142. Cfr. SENTENCIA contra Diego Cristóbal Túpac Amaru, CDIP, II, Vol.3, pp. 411-417.

(18) Lewin, Boleslao; transcribe una copia de esta real orden en su obra: LA REBELION DE TUPAC AMARU y LOS ORIGENES DE LA INDEPENDENCIA AMERICANA. SELA, Buenos Aires, 1967, pp. 836-837.

(19) Sivirichi, Atilio: LA REVOLUCION SOCIAL DE LOS TUPAC AMARU, Editorial UNIVERSO, Lima, 1979, pp. 163. Sobre ello, como fuente de la época, también: EL INFORME RELACIONADO DEL CABILDO DEL CUSCO, en CDIP, Tomo II, Vol. 1. Cfr. Lewin 1967: pp.526. Cfr. Valcarcel Carlos 1973: 201.

(20) SENTENCIA,dictada por el Visitador José Antonio de Areche contra José Gabriel Túpac Amaru, en el Cusco, a 15 de mayo de 1781. En CDIP, Tomo II, Vol 2, pp. 765-774.

(21) Todas las medidas y disposiciones contra los INCAS y contra la cultura indígena, dadas por el Visitador JOSE ANTONIO DE ARECHE, fueron ratificadas por diversas órdenes o provisiones reales reservadas, como las del 21 de abril de 1782, la del 28 de abril de 1783 o la Real Orden del 09 de mayo de 1790, que transcribe LEWIN Boleslao, 1967: 806-808.

(22) CORNBLIT, Oscar: "Levantamientos de masas en Perú y Bolivia durante el siglo XVIII"; en: TUPAC AMARU II-1780- Compilación de FLORES GALINDO, Alberto; Retablo de Papel, Lima, 1976, pp. 180. VEGA, Juan José considera 100,000 muertos, en su obra:"José Gabriel Túpac Amaru", Universo, Lima, 1969, pp.6. GLAVE, Luis Miguel, coincide con esto en HISTORICA, Revista de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Vol XIV, N°01, Julio de 1990, pp. 27.

(23) Nos referimos al interesante estudio de Bohumír ROEDL: "Causa Tupa Amaro. El proceso a los tupamaros en Cusco, abril-julio de 1781". REVISTA ANDINA Número 34. Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas. Cusco, Perú.

(24) Ibid.

Autor: Mario H. Ortiz Nishihara.

LA CULTURA ANTICORRUPCION

LA  CULTURA  ANTICORRUPCION

El problema de la corrupción escapa ya a los márgenes tradicionales.  En un sentido restringido, comúnmente se identifica al término CORRUPCION con el aprovechamiento de una función pública para obtener un beneficio o ventaja ilícita, mediante la posición de fuerza que ofrece el desempeño de un cargo frente a los particulares; sin embargo, la corrupción hoy imperante en el mundo, ha rebasado el marco de la función pública, pues como ya hemos dicho en un artículo precedente, existe toda una CULTURA de la corrupción, que al parecer se vive y se practica como estrategia y táctica de vida, de determinadas personas, en todas las esferas y estratos sociales.

En otras palabras, la corrupción, es una forma de vivir en sociedad, contraria al orden democrático, que corroe las bases mismas de nuestra sistema;  al ser práctica común o conducta cotidiana, de personas que consideran que “con la plata o con las influencias se compra todo”,  incluso conciencias y voluntades, para: ganar licitaciones, gestiones de obras, contratos ventajosos, concursos públicos, puestos públicos, juicios, evadir una multa de tránsito o realizar un trámite rápido. 

Es aquí, donde se ubica  el delito de CORRUPCION cometido por particulares, conducta delictiva que todavía no ha sido encarada con la energía que merece; puesto que la corrupción finalmente es un delito en el que intervienen dos partes, siendo que muchas veces los particulares incluso llegan a tener el dominio del hecho delictivo. Por ello, la salud de la administración pública requiere que urgentemente  se sancione legal y moralmente,  con suficiente energía, no solamente al funcionario corrupto sino al particular que muchas veces actúa como agente activo corruptor.

  
EN PRO DE UNA CULTURA ANTI-CORRUPCION
 
Empero, aparte de las necesarias previsiones y sanciones legales; la única manera, de encarar en forma definitiva, a futuro, el problema de la corrupción, sería: asumiendo la necesidad de una CULTURA ANTI-CORRUPCION (o contra-cultura anti-corrupcíón). Tal cometido, imprescindible para afrontar una problemática tan delicada, significaría  llevar el problema a su real terreno y dimensión: el de cultivar valores y principios, que se traduzcan en usos y prácticas no corruptas e incluso anti-corruptas, que deben regir en forma libre y responsable las relaciones sociales.   Lograr una cultura anti-corrupción, como esa,  implicaría implementar para las nuevas generaciones un marco educativo y formativo adecuado, que vincule la escuela y el hogar,  la calle, los medios de comunicación y la sociedad en torno a un proyecto educativo de vida, estructurado en función a los valores e instituciones del Estado Democrático Social de Derecho consagrado en nuestra Constitución Política;  proyecto vigente de sociedad, con cuyos principios y garantías fundamentales  colisiona directamente todo acto corrupto. 
Por otra parte, para las generaciones actuales, el asumir una cultura anticorrupción implicaría tal vez  una conversión a una causa justa o  reingeniería ética; que en algunos casos personales, podría parecer muy semejante a  la conversión  de SAULO de TARSO al cristianismo (citada en la Biblia),  o a la documentada y fidedigna conversión de Bartolomé de las Casas, de explotador a defensor de los indígenas.
 
Esto, puede parecer anecdótico, cursi  y hasta satírico, pero no lo es:  pues así de grave se evidencia el problema de la corrupción en una sociedad como la nuestra, donde de la noche a la mañana se descubre que personajes encumbrados de la función pública son corruptos descarados, que encima se indignan y enfurecen al ser identificados  y  cuyos áulicos claman por su derecho al secreto de "sus comunicaciones".
 
Autor: Mario H. Ortiz Nishihara      
http://incader.ning.com/

UNA APROXIMACION JURIDICA A LO QUE FUE EL TAHUANTINSUYO.

UNA  APROXIMACION   JURIDICA  A  LO  QUE  FUE  EL TAHUANTINSUYO.

                     

 

I.         INTRODUCCION

 

En el transcurso de los siglos XIV al XVI, los quechuas- incas, lograron constituir en la parte del mundo que hoy conocemos como América del Sur, una macro formación político-social, que en sus aspectos más esenciales, solo se puede comparar con los grandes imperios de la historia universal.

 

En torno a las características socio-económicas de aquella sociedad, aún se sigue discutiendo,  hoy en día, con bastante apasionamiento.  Los intentos para definirlo en tales términos, oscilan,  entre aquellos que lo encuentran esclavista, hasta los que lo llaman comunista, pasando por una serie de clasificaciones intermedias.  Waldemar Espinoza Soriano,[1]  en una clásica compilación nacional, consigna por lo menos siete caracterizaciones, diferentes y controversiales, de la sociedad inca, desde lo económico.

 

Si bien, ha sido y es difícil, encontrar homogeneidad en los investigadores, respecto al modo o sistema de producción que predominó en la sociedad inca; consideramos, que desde lo político y jurídico si es posible hallar mayores coincidencias generales, en torno a lo que fue el Tahuantinsuyo.

 

Primeramente, pocos dudan en identificar a la sociedad Inca que encontraron los españoles, como la expresión más reciente y centralizadora, de una antigua cultura matriz desarrollada en los Andes; a la cual, historiadores insospechables de parcialidad alguna, que han estudiado a las diversas culturas producidas por el genio humano, como Arnold Toynbee, no vacilaron en llamar como: CIVILIZACION ANDINA[2] 

 

De acuerdo con Toynbee, la sociedad o civilización andina, había alcanzado ya la  condición de Estado-universal, en el Imperio Inca, cuando fue destruido por los españoles. [3]

 

Del mismo modo, pensadores peruanos, como Víctor Andrés Belaúnde o Luís E. Valcárcel, coincidieron desde distintas ópticas, en afirmar que el Tahuantinsuyo fue en efecto un estado imperial peculiar. Para el primero de los nombrados, el Imperio Inca es una creación de élites nativas geniales, que fundaron la unidad política y la eficiencia administrativa y económica en los Andes, a pesar de las dificultades geográficas y las diversidades étnicas[4]. Aunque subraya, que el impulso integrador Inca no llegó a configurar de ningún modo una nación; el legado de la unidad política relativa alcanzada bajo la dignidad imperial Inca, constituye para Belaúnde, uno de los componentes históricos de nuestra peruanidad, pero no el único ni el definitivo por supuesto.

 

Valcárcel por su parte, remarca que el Estado Inca reunió en sí todas las características propias de los Estados Imperiales (reseñadas por Toynbee): existencia de comunicaciones, guarniciones, colonias, provincias, ciudad, capital, lengua oficial, sistema legal, calendario, ejército, servicios públicos, etc. [5]   Para este notable indigenista peruano, el incario no es sino el sumun, la creación cultural máxima del mundo antiguo peruano, hecha posible debido a que los incas recogen y asumen -lo mejor-  de los florecimientos culturales y regionales que les antecedieron o les fueron contemporáneos.

 

También Basadre, en su obra Historia del Derecho Peruano, señala que el Tahuantinsuyo estuvo a la altura de los grandes Estados imperiales del mundo histórico-asiático, aunque no fue en modo alguno tan sangriento o despótico como aquéllos y no vivió despreocupado del pueblo y su bienestar.[6]

 

Trabajos como los de María Rostorowski[7] (1983:105), seguían asignándole al Tahuantinsuyo la consideración de Imperio; y aún cuando esta investigadora pareció revisar luego dicha acepción por razones de relativismo cultural; no niega sin embargo, la calidad de Estado, alcanzada por la sociedad inca.[8]

 

 

 

 

II. EL ESTADO: ¿FRUTO EXCLUSIVO DE OCCIDENTE?

 

En el fondo del debate sobre lo que fue el Tahuantinsuyo, subyace la vieja disputa, entre los que pretenden que la civilización y el orden fueron fruto exclusivo de Occidente y aquellos que defienden la elemental igualdad de las diversas razas y culturas humanas, como múltiples constructoras de sociedades y civilizaciones, cada cual dotada de similar soberanía y derecho a subsistir.

 

La antigua polémica entre la civilización y la barbarie, parece renacer,  cada vez que se toca el tema del carácter que tuvieron las formaciones político-sociales más complejas que crearon los pueblos no occidentales. Esto se nota con particular intensidad, en lo que respecta a las grandes culturas pre-colombinas americanas. Respecto a ellas, incluso el marxismo mecanicista se creyó con derecho a emitir caracterizaciones pretendidamente científicas, a partir de una visión lineal y dogmática- evolucionista, de la historia; producto de lo cual, la sociedad inca, resultaba siendo calificada como bárbara ó esclavista, e incluso como socialista. Frente a ello, es necesario, superar los estrechos márgenes de los esquemas unidireccionales del desarrollo histórico y entender las diferencias y singularidades de cada pueblo y formación social; sobre la base de ciertos universales de la conducta humana.  El relativismo cultural y el humanismo, nos enseñan a respetar y buscar entender las particularidades culturales, étnicas e históricas de cada grupo humano; pero en función a una concepción final igualitaria de todos los hombres. Los límites del relativismo son claros: no negar ni soslayar las evidentes constantes que se dan en todas las culturas y pueblos, y que indican que hay ciertas preocupaciones, respuestas e instituciones -comunes- al hombre de todas las latitudes y todas las épocas.  Esto ha sido recalcado por historiadores y antropólogos.[9]

 

Nosotros, en el presente trabajo, asumimos las opiniones que otorgan la categoría de ESTADO IMPERIAL, a la gran sociedad andina conocida como TAHUANTINSUYO.  Precisaremos a continuación esto.

 

 

 III    UNA APROXIMACION JURÍDICA AL TAHUANTINSUYO.

 

 

3.1 Noción de Estado.

 

Al hablar de Estado, los historiadores comúnmente no definen lo que quieren decir con ello. Parece que aluden a la aparición de sociedades urbanas ampliamente  estratificadas, con alguna forma de poder institucionalizado diferente a la democracia militar o de los ancianos, propias de las tribus o comunidades aldeanas. Tal criterio difiere al que manejan los juristas; por eso, es justo precisar que para fines  del presente trabajo utilizamos aquí una noción  jurídica general del Estado; concibiéndolo, como: una forma de sociedad que reúne  básicamente tres elementos, vinculados mediante un orden normativo o jurídico: territorio, población y poder institucionalizado y soberano.   Esto significa un orden jurídico y político centralizado, que tiene  en sí mismo la fuente de su mando autónomo, y que establece  las relaciones entre los que detentan el poder y los gobernados.  El Estado, es  pues,  una sociedad política compleja, dotada de una élite  gobernante que ejerce el poder, de una burocracia especializada y de un sistema administrativo y normativo de control social eficaz sobre un pueblo y un territorio,  que es el que da unidad al  sistema.

 

Obviamente, que la aproximación conceptual de Estado que aquí planteamos, es una noción general, que parte  de establecer las características generales y comunes  a todos los estados, desde la antigüedad hasta nuestros días y que recoge los aportes de lo que MIRO QUESADA llama las concepciones sociológicas del Estado, trazadas por pensadores como: Weber y Marx, para quienes el Estado es una estructura de  dominación, o una conjunción de pueblo, territorio y poder como señalaron  Jellineck y Heller[10]; sin dejar de lado la percepción de Kelsen en lo que concierne a la importancia de la existencia de un orden normativo coactivo como sustento de dicha estructura;  y sin pasar por alto la visión de la Ciencia Política, para la cual el Estado: es el poder político jurídicamente institucionalizado[11]; entendiendo por lo jurídico, una acepción genérica, que alude a un conjunto de normas eficaces para el control social y la convivencia, es decir que se cumplen, al estar respaldadas por la coacción institucionalizada, establecida por los gobernantes que ejercen el poder.

 

 

 

 

3.2 Orígenes  del  Tahuantinsuyo.

 

En cuanto a su origen histórico,  el fenómeno llamado TAHUANTINSUYO, es fruto de una encrucijada de variables sociales, económicas, políticas y culturales; que permitieron, que entre los siglos XIV y XV, uno de los grupos quechuas del sur-andino, desarrollara un proceso victorioso de expansión política y cultural, hasta llegar a convertirse en uno de los Imperios más originales de la historia del hombre.

 

La cronología del surgimiento y desarrollo inca no está aún suficientemente dilucidada. Los cronistas ofrecen versiones contradictorias, acerca del tiempo que venía durando el Tahuantinsuyo, desde sus inicios hasta la llegada de los españoles. Empero, las opiniones más comunes en nuestros días, coinciden en dos cosas:

 

A)   El Estado Imperial Inca se forma recién entre los siglos XV al XVI; esto quiere decir, con arreglo a la cronología propuesta por J.H. Rowe, que la dominación inca tenía no más de cien años a la llegada de Pizarro.[12]

 

B)   Que siendo relativamente joven y reciente; el Estado Inca había heredado una experiencia cultural y política de muchos siglos; pues antes que los Incas, ya se habían dado en el área andina, sociedades estratificadas, e incluso grandes Estados como aquellos que señala John Murra:  Wari, Tiawanaku, Chimu[13] y otros. Esto coincide con lo sugerido por Luis E. Valcárcel: El Tahuantinsuyo no es sino la máxima creación del mundo antiguo peruano que mantenía una unidad cultural hasta la irrupción del dominio hispano[14]. El Estado universalista inca, nació y se consolidó, aprovechando las creaciones e instituciones de las sociedades andinas que le precedieron.

         

             

Los datos más remotos  del poder inca se pierden  en un pasado legendario. Al igual que otros pueblos conquistadores de la historia, como los romanos y los aztecas, entre los incas se advierte también la existencia de un mito de peregrinaje inicial, de la búsqueda de una tierra prometida. Eso se aprecia, en  los relatos orales sobre el origen de los Incas, recogidos por los cronistas, conocidos popularmente como: las leyendas de Manco Capac y de los Hermanos Ayar. Al respecto, los estudios históricos y arqueológicos confirman: que los incas fueron un pueblo invasor en el valle del Cusco, que se estableció en esa región aproximadamente en el siglo XII,[15] bajo el comando de caudillos militares o sinchis, que con el tiempo serían personajes míticos. Este grupo étnico se constituiría posteriormente como confederación  regional[16] y alrededor  de los comienzos del siglo XV iniciaría un proceso ininterrumpido de expansión, fuera de sus dominios locales, utilizando para ello  no solamente la guerra o conquista militar, sino alianzas y compromisos mutuos entre el Inca y los señores étnicos circundantes. Esto conduciría a otra etapa en el desarrollo político - jurídico de esta sociedad,  en el cual, la sociedad inca pasa de confederación curacal a Estado.[17]   Ello, como ya se dijo, se consolida bajo el gobierno del gran caudillo quechua: PACHAQUTIQ.

 

 

3.3 El Estado Inca.

 

 Bajo el mando del inca Pachaqutiq, la sociedad inca, adquiere definidamente el perfil de Estado, delineado en un acápite precedente, pues bajo su égida el TAHUANTINSUYO, llega a reunir en sí, claramente, las características señaladas, para ser considerado como ESTADO: un territorio centralizado, una población oriunda (inca-quechua) que  lo sustenta y se identifica con él,  un poder institucionalizado y autónomo ejercido por la élite encabezada por el SAPAN INCA, que ejercía el control  social mediante un sistema administrativo y represivo eficaz.   

 

Con relación a este asunto, recientemente, ROSTOROWSKI[18], subraya que  la unidad territorial del Tahuantinsuyo lograda por el gran caudillo quechua PACHAQUTIQ, se explica por tres medidas de su gobierno: la implementación de un desarrollado sistema vial, la imposición del quechua de Chinchaysuyu o Runasimi como lengua oficial y el establecimiento de una compleja organización administrativa que ejecutaba las órdenes dictadas por el poder central. “Estas tres disposiciones permitieron alcanzar la unidad geográfica, lingüística y estatal” [19], enfatiza la gran historiadora peruana.  En ello, coincide también PEASE[20], quien señala:  “Con Pachacuti y con la definitiva  constitución del estado cusqueño, aparece una élite expansiva, que  asume la organización -fundamentalmente la administración- del creciente ámbito dominado por el Cusco.”

  

Por  ende,  a partir de las publicaciones históricas recientes, en consonancia con los autores clásicos del tema, se está en condiciones de señalar  que el Estado inca, entendido según la definición delineada párrafos atrás, se perfila a partir del siglo XV como una macro formación política dominante, sobre otras sojuzgadas, dotada de un fundamento teocrático justificatorio del poder sobre un territorio y población, en creciente expansión. La aparición de este tipo de Estado inca,  necesariamente debió coincidir, con el desarrollo de un orden normativo institucionalizado inca,  al que podemos asumir como sistema jurídico o derecho no escrito, que se impone a los demás  y concuerda, con la divinización del Inca, como fundamento de la legitimidad del poder y con el encumbramiento en el mando, de las panacas  o clanes familiares hegemónicos del Tahuantinsuyo. Ello va acompañado de toda una readecuación de las estructuras políticas y económicas andinas, partiendo de la redefinición del papel de los curacas con relación al Estado inca; de los ayllus o comunidades, cuyo papel e injerencia en tal Estado no han sido todavía suficientemente ponderados por los estudios históricos y con la reorientación de los sistemas de reciprocidad e intercambio de productos en los andes,  de los cuales se hacen señores y supremos vigilantes, los Incas.

 

 

3.4    El Imperio. 

Sea por la fuerza (la guerra), por las alianzas inducidas por la presión militar, o por la ascendencia divina del soberano gobernante, los incas llegan a configurar una forma histórica de Estado, que se conoce como IMPERIO. Esto significa: una macro formación político-social, surgida en torno a un centro hegemónico de poder centralizado, que ejercía la D0MINACION, o mando político,  sobre otros estados y sociedades subordinadas al estado hegemónico. Esta capacidad de gobernar o mandar sobre otras colectividades y etnias, imponiéndoles una relación de dominio, es lo que se conoce como  imperium

¿Cuáles fueron los móviles del proceso de crecimiento, de esencia imperialista, desarrollado con bastante fortuna por los Incas? Si bien, PEASE con mucha modestia apuntó que es difícil explicar o hallar las razones de la expansión inca[21]; este mismo autor, en concordancia con diversos estudios históricos del último cuarto del siglo XX, resalta dos elementos importantes que los incas buscaban a través de su permanente expansión: el control de mano de obra (energía humana) y bienes de consumo para ser acumulados y redistribuidos a la población. [22]  Tal capacidad,  significaba ser dueño del poder en los términos andinos. En tal sentido, coincidimos con las tendencias históricas, que sugieren  que los Incas buscaban expandirse y dominar cada vez más poblaciones, con la  finalidad de aprovechar sus recursos humanos y naturales, para acrecentar su prestigio  y poder.[23]  El poder o la búsqueda del poder, es como anotara  LOWENSTEIN uno de los incentivos fundamentales que dominan la vida del hombre en la sociedad[24],  por ello: “cada vez con más unanimidad  se considera el poder como la infraestructura dinámica de las instituciones sociopolíticas.”[25] Y entre los Incas, como en cualquier otra élite, se puede afirmar que había una intención de acumular poder político y económico, autoridad y riqueza, entendidas éstas, en los términos culturales andinos: se perseguía obtener una mayor cantidad de bienes de consumo, de productos para ser almacenados y redistribuidos; no olvidemos, que la redistribución de bienes, propiciando su intercambio entre la población, en una sociedad donde no existía la moneda, era la base del estado y de la economía en los andes pre-colombinos. Por eso, en las sociedades andinas se consideraba rico y poderoso a un señor: cuanto mayor número de depósitos repletos poseía[26] o según la cantidad de poblaciones que le brindaban su mano de obra, su fuerza de trabajo transformada en tributo.

 

Creemos, además, que con el tiempo se configuró otro factor impulsor del expansionismo inca. Tal fue un factor ideológico que se concretó  en una mentalidad pan-incaista: la elite se asumió a si misma como predestinada a mandar, a gobernar, a todos los pueblos conocidos sin excepción.  Una mentalidad así, simplemente es una consecuencia natural de una serie de circunstancias históricas que le hacen suponer a una elite que es invencible. Una mentalidad así, no tarda en aparecer en todos los pueblos que  resultan dominadores o sojuzgadores de otros.

 

En cuanto a las fuentes materiales del  PODER  INCA, en los hechos, éstas fueron: la violencia, la coerción diplomática ejercida por esa violencia o por la imagen divinizada del Inca y las alianzas asimétricas entre el Cusco y los señoríos que pacíficamente se reducían. Todas las expediciones militares incas empleaban estos medios para cumplir sus fines de dominación. Las crónicas, proporcionan abundantes descripciones de lo que fueron las campañas imperiales incas, pero es urgente interpretar dichas fuentes con cautela, discerniendo lo que pudo ser realidad, de las interpretaciones sesgadas por la cultura propia de los cronistas.  Es un hecho, que la violencia, la guerra, fue  el medio básico principal del predominio de las diversas sociedades imperialistas de la historia, y los incas no pueden ser la excepción; pero, coincidimos con quienes piensan que esa violencia, esa fuerza, pudo tener entre los incas otros referentes culturales, rituales, explicativos, míticos. En suma, la violencia inca pudo asumir otros estilos y límites, diferentes a los de Occidente;[27]  pero hace falta mayores investigaciones al respecto. 

 

 

COLOFON

 

De acuerdo con la concepción que compartimos, el Tahuantinsuyo llegó a ser pues, en líneas generales, una sociedad imperialista, un IMPERIO pre-colombino; entendido como una formación político-social, multinacional y pluriétnica; compuesta por un centro hegemónico de poder que tenía potestades de mando (imperium) sobre regiones, señoríos y pueblos periféricos, integrados o conquistados. Los signos de la relación imperial son indudablemente el tributo y las mitas que las poblaciones incorporadas o sometidas debían aportar periódicamente al Tahuantinsuyo; igualmente la supeditación política, jurídica y administrativa de los estados y entidades curacales a la autoridad del Inca y su burocracia; la compleja organización social y laboral que imponían los señores del Cusco a los pueblos incorporados a su estado; la presencia no solo de  guarniciones militares sino de colonias y centros urbanos de distinto tamaño, como Vilcashuamán en Ayacucho, Huanuco pampa en Huanuco, Tambo Colorado en Ica, Ingahuasi en Cañete, Pachacamac en Lima,  Cajamarca,  Pucará en Puno, Tumipampa e Ingapirca en Ecuador, Pucara de Tilcara en Argentina, etc; creados por los incas para fines de gobierno y administración de las regiones dominadas; así como la sujeción directa de una parte de las tierras de los pueblos controlados, al INCA y al culto religioso oficial.   Es cierto, que esta formación estatal imperial no era monolítica, como lo hace notar PEASE[28], pero a ello, cabe replicar dos cosas: la primera: que casi ninguna sociedad imperial lo fue  en la historia; y  la segunda: que el desarrollo, de este riquísimo super-estado, que llenó de oro y plata las arcas de los conquistadores y monarcas españoles, fue truncado por una invasión externa, pues de no ser así, hubiera alcanzado niveles mayores de consolidación, que los que hoy le reconocemos y admiramos; por eso dicha constatación, no puede mellar en nada, el hecho de que los quechuas-incas, configuraron un gran estado universalista, orientado a incorporar y a organizar en su seno a todos los pueblos entonces conocidos, por ellos.

 

 

No se puede ignorar, por otra parte, que dicha sociedad inca,  tenía notables singularidades culturales e ideológicas. Señalemos, por ejemplo, al modo económico-productivo que regía aquél entonces,  que estaba sustentado en el sistema de reciprocidad-redistribución vigente entre el Estado y los ayllus; lo cual ha llevado a investigadores como ESPINOZA SORIANO, a proponer  que el Tahuantinsuyo fue un Imperio basado principalmente en un modo de producción comunal tributario[29], planteamiento a nuestro juicio sumamente avanzado, que busca explicar las notorias particularidades de la sociedad inca sin negar  las tendencias culturales universales y comunes al hombre; recordemos igualmente la inexistencia de la propiedad privada; subrayemos la llamada generosidad institucionalizada o más bien podríamos decir obligada, del Inca y los señores andinos[30]; que tenía que ver con la acumulación de los bienes en los grandes depósitos a ser redistribuidos en la población;  la cosmovisión panteísta y armónica de la vida y el universo, etc.     Pero,  ninguna,  de estas características particulares del incario y en general de la cultura andina, nos pueden impedir ver la definida esencia imperial del Tahuantinsuyo.  Todo meritorio relativismo concluye allí donde empiezan los intereses de encontrar la sustancial homogeneidad humana; y hay suficientes datos en la Historia Universal, que nos indican, que los fenómenos imperialistas son comunes a todas las razas, sociedades y culturas, en determinados momentos de su vida particular,[31] y no son, en modo alguno,  patrimonio exclusivo de una sola cultura específica.

 

 

 

AUTOR:   MARIO H. ORTIZ NISHIHARA.

             

 

 

NOTAS.



[1]   ESPINOZA  SORIANO, Waldemar: LOS MODOS DE PRODUCCION EN EL IMPERIO DE  LOS INCAS (Antología), Ed. MANTARO, Lima, 1978.

 

[2]  TOYNBEE, ARNOLD: ESTUDIO DE LA  HISTORIA,  Compendio, Alianza Editorial, tomos I-IV, Madrid, 1971, pp. 65-68.

 

[3]   TONYBEE, Arnold,  op.cit. 1971:  p.p. 65.

 

[4] BELAÚNDE, Víctor A. PERUANIDAD (Selección), INSTITUTO RIVA AGÜERO-PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU, Lima,  1968, pp. 20-21.

 

[5]  VALCÁRCEL, Luis E.. HISTORIA DEL PERU ANTIGUO,  Ed. Mejía Baca, Lima, 1985, Tomo I,  p.p. 38.

 

[6]  BASADRE, Jorge: HISTORIA DEL DERECHO PERUANO, Edigraf, Lima,  1984, p.205-206

 

[7]  ROSTOROWSKI. María: ESTRUCTURAS ANDINAS  DEL PODER: IDEOLOGIA, RELIGION y POLITICA, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1983, pp. 105.

 

[8]  ROSTOROWSKI, María: HISTORIA DEL TAHUANTINSUYO, Instituto de Estudios Peruanos- IEP, Lima,  1988, p.17-21.

 

[9]  FREEMAN E.A. citado por TOYNBEE, Arnold: op.cit. p.68-76. En esta parte Toynbee cita a antropólogos como el mencionado, quien dice: “Existen pocas dudas de que muchas de las invenciones más esenciales de la vida civilizada se han inventado una vez y otra en tiempos y lugares distantes, cuando diferentes naciones han alcanzado aquellos puntos particulares de avance social en que se necesitaron primeramente aquellas invenciones”

 

[10]  MIRO QUESADA RADA, Francisco: CIENCIA POLITICA, Lima, 1985, pp. 102-103.

 

[11]  MIRO QUESADA RADA, Francisco: ibid.

 

[12]  CANTU Francesca, citando a ROWE J. y KIRCHOFF P. en PROLOGO A LA CRONICA DEL PERU de Pedro Cieza de León, II PARTE,  Fondo Editorial PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU, Lima, 1985, pp. LXVII.

 

[13]  CANTU Francesca, citando a MURRA,  ibid, pp. LXVIII.

 

[14]   VALCARCEL, Luis E.:  op. cit. pp. 93 y 100

[15] ROSTOROWSKI, María: ROSTOROWSKI, María: INCAS- Enciclopedia  Historia del Perú - Tomo II,  Empresa editora El Comercio, Lima, febrero 2005, pp. 31.

 

[16]  PEASE, Franklin: CONCEPTO DE DERECHO ENTRE LOS INCAS, tesis de bachiller, PUCP, 1965, pp.9.

[17]  PEASE, Franklin: op.cit. pp. 12-14.

[18]  ROSTOROWSKI, María: op. cit. 2005, pp. 58.

 

[19]  ROSTOROWSKI, María:  2005 ibid.

 

[20]  PEASE, Franklin: LOS INCAS, en HISTORIA DEL PERU – PERU ANTIGUO, tomo II, Edit. Juan Mejía Baca, Lima,  1982, pp.247.

[21]  PEASE, Franklin: LOS INCAS, ibid,  1982, pp. 272.

[22] PEASE, Franklin, ibid, pp.268-269 y 283: “En las diferentes escalas del sistema, el poder, fuera el local (curaca) o  el estatal del Inka, obtendría en este sistema una contribución en energía que hacía posible acumular un conjunto de recursos de alto valor para una redistribución andina (maíz, mullu, coca, ropa, etc.)…Los señores étnicos, y el Inka requerían de ellos para la distribución ritual, ya que la generosidad institucionalizada del poder era, también los Andes, una fórmula de control de la población. Al desarrollarse el Tawantinsuyo y crecer las unidades étnicas (los territorios) a él sometidos, debieron ampliarse también estas relaciones redistributivas…El Tawantinsuyo fue el último de una larga serie de núcleos de poder andinos, que lograron una amplia base de dominio: Wari, Tiawanaku, Chimor, para no hacer listas más largas. El estado incaico utilizó las infraestructuras que los otros dejaron a su mano, incrementó también los recursos producidos por las unidades que incorporaba a su dominio andino. Hizo de todo ello un gigantesco sistema redistributivo… El poder del estado aparece como asentado en su capacidad redistribuidora, que le permitía manejar crecientes cantidades de mano de obra, progresivamente especializada…”

[23] CANTU, Francesca, op.cit, pp. XLII.

[24] LOEWENSTEIN,  Karl: Teoría de la Constitución, Editorial ARIEL, Barcelona,  1976, pp.23-24.

[25] LOEWENSTEIN, Karl: idem.

[26] ROSTOROWSKI, María: UNA HIPOTESIS SOBRE EL SURGIMIENTO DEL ESTADO INCA, III Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina, I, 1978, pp. 97-98.

[27] VELAOCHAGA, Carlos: ha sugerido que los incas eran un pueblo de naturaleza esencialmente pacífica, cuyo dominio era de carácter religioso, semejante al del Dalai Lama en el Tibet. Ver, por ejemplo: EMPERADOR INCA, en el diario EXPRESO, editorial, 9 de septiembre de 1992.

[28] PEASE, Franklin: LOS INCAS, op.cit., pp. 270-271

[29]  Sobre esto, en : ARROYO, Carlos (Entrevistador): ENCUENTROS- HISTORIA y MOVIMIENTOS SOCIALES, Editorial Memoria Angosta, Lima, 1989, pp. 54-55.

[30] MURRA, John: EN TORNO A LA ESTRUCTURA POLITICA DE LOS INCAS, en la Antología:  LOS MODOS DE PRODUCCION EN EL IMPERIO DE  LOS INCAS (Antología por Waldemar Espinoza Soriano), Ed. MANTARO, Lima, 1978, pp. 222-223.

 

[31] TOYNBEE, Arnold: ESTUDIO DE LA HISTORIA, Compendio, Alianza Editorial, tomos V-VII, Madrid, 1971, pp. 293-2941.

 

 

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